Queridos amigos, hoy, día 16 de julio, mis familiares me han recordado que es el santo de las Cármenes..., y como está página está dedicada a Mari Carmen, muchacha que conocí en un pueblito de Ávila, de la cuál estuve muy enamorado, he querido tener la atención de ofrecerle estas palabras dedicadas a ella:
Mari Carmen se llamaba mi amor,
¡qué alegría!... ¡y qué dolor!...,
alegría porque se llamaba María,
dolor porque a Mari Carmen no pude ofrecerle mi amor.
Mari Carmen se llamaba mi amor...
Bendito sea aquel pueblo...
en el que Dios nos unió,
en aquel precioso baile,
que bailamos los dos...
Mari Carmen se llamaba mi amor...
Amor que parece que vuela,
que parece que desapareció,
pero que descansa seguro y para siempre,
en la mano de Nuestro Señor,
Jesucristo, que todo lo puede,
y que en su corazón lo guarda con todo su amor.
Mari Carmen se llamaba mi amor...
No te olvides, Señor, que éste era su nombre,
no te olvides, Señor, que lo espero con toda mi alma,
y que cada día lo recuerdo con todo mi corazón.
Tú, que prometiste volver, tráela contigo de la mano,
y haz que yo, un día, la encuentre junto a mí...
Mari Carmen se llamaba mi amor...
Ven pronto, Señor...
que sin Ti nada podemos...
y en Ti vivamos nuestro amor...
para siempre, por toda la eternidad...
Mari Carmen se llamaba mi amor...
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Queridos amigos, en este foro dedicado a todos aquellos que hemos tenido maravillosas experiencias de amor os dedico el siguiente relato de amor:
RODOLFO Y SU ACORDEÓN, RECORDANDO A MARI CARMEN (Un recuerdo de amor)
Mari Carmen se llamaba mi amor...
Ahora voy a contar un poco de aquel amor que cuando era joven nunca pude vivir y me dejó muy profundos y tristes recuerdos.
Espero que aquellas vivencias nos edifiquen a todos un poco más en el maravilloso camino de Jesucristo que Dios escogió para nosotros:
""Yo tenía 17 años, y en aquellos tiempos era músico y tocaba el acordeón. Acompañaba a otros familiares que también eran músicos y nos ganábamos la vida tocando en las fiestas de los pueblos y también haciendo teatro...........
Un día llegamos a un pueblito de la provincia de Ávila en el corazón de altas montañas. Aquel pequeño pueblito se llamaba San Juan del Molinillo, y estaba entre otros pueblos más grandes como Navalmoral, Navarredondilla, Burgohondo y algunos otros de la sierra. Era un pueblo familiar y muy pequeño. En aquel pueblito hicimos varias funciones de teatro. También hacíamos baile después del teatro.
El primer día que llegamos a aquel pueblito, un primo mío y yo habíamos conocido a una muchacha y a su familia. Esta muchacha se llamaba Mari Carmen. Estuvimos en el patio de su casa con ella y con su madre y su hermana. Ella enseguida me preguntó si yo también actuaba con mi familia. Estaba muy interesada por mí; parecía muy enamorada. Era tan guapa, que yo enseguida me enamoré de ella también. Yo le dije que sí, que yo también actuaba como músico y como artista, y ella me dijo que entonces iría a la función. Mi primo y la familia de ella enseguida se dieron cuenta que Mari Carmen y yo nos habíamos enamorado.
Aquella noche mi amor no faltó a la función, cosa que me alegró mucho. Al día siguiente por la mañana hicimos baile en el salón y enseguida apareció Mari Carmen. En el salón había varios jóvenes y hombres mayores y algunas mujeres. Mari Carmen, con su hermana que la acompañaba, se sentó en una silla cerca del escenario donde yo tocaba el acordeón junto a mi primo, que también tocaba otro acordeón, y una prima que tocaba la batería. El baile estaba animado, pero casi todos estábamos pendientes de mi amiga Mari Carmen. Ella llevaba un precioso vestido amarillo y parecía una princesa. Era preciosa. Tengo que reconocer que la belleza de aquella muchacha me abrumaba, me sentía privilegiado al ver a aquella muchacha tan enamorada y tan interesada por mí.
Pasaron unos minutos y ella seguía allí, sentada junto a su hermana y muy cerca del escenario donde yo tocaba el acordeón. Algunos mozos interesados en bailar con ella se lo pedían, pero ella les decía que no. Yo la miraba y ella me miraba sólo a mí. Estábamos muy enamorados.
Después de un rato, la hermana de mi amor se acercó a mi primo, que en el centro del escenario tocaba el acordeón y dirigía la orquesta, y le pidió que interpretáramos una conocida melodía llamada "Luna de miel". Se la quería dedicar a su hermana Mari Carmen porque aquel día era el cumpleaños de mi amor. Yo me quedé maravillado de que tantas cosas maravillosas se estuvieran sucediendo tan rápidamente. Mi primo le contestó que no sabía la melodía y que no le podía complacer. La muchacha se quedó un poco triste y le pregunté por el nombre de la música que ella requería. Ella se acercó a mí y me dijo: "Luna de miel"... Yo me quedé maravillado, Dios había hecho que yo conociera aquella pieza y la hubiera aprendido a tocar con mucho cariño. Enseguida le dije que sí, que yo la sabía tocar. Ella se quedó admirada y, llena de alegría, se lo fue a decir a su hermana Mari Carmen.
Enseguida me acerqué al micrófono y, recordando que aquel día era el día del cumpleaños de mi precioso amor, le dediqué aquella interpretación con unas sencillas palabras. Para mí fue un duro enfrentamiento, pues yo era un muchacho muy tímido y me costó bastante expresarme. Después de la dedicación miré para ella y su mirada fue para mí. ¡Se sonreía agradecida!... y yo, aquella mirada y aquel amor jamás podré olvidarlo...""
Queridos amigos, en mi corazón están grabadas para siempre muchas cosas más que podría contaros sobre aquel precioso amor que Dios, como un regalo del cielo, quiso darme aquel día. Pero la mayoría de las cosas que ocurrieron después son tristes, ¡algunas muy tristes!..., y no quiero seguir contando más cosas para no entristecer a los participantes que lean mis sentimientos, sentimientos que me ha hecho recordar una persona que ha escrito en este grupo: "Mami carmina", por su nombre, por su fe en Jesucristo y por su especial forma de expresarse que irradia tanta alegría y tanta esperanza.
Esperanza que nos devuelve la ilusión y que nos promete que Jesucristo, algún día, hará volver aquello que se marchó y que tanto amábamos, y hará revivir aquello que desapareció y que a veces pensamos, tristemente, que no volverá. Dios lo puede todo y, por eso, no debemos estar tristes: "Jesucristo volverá pronto", y cuando Él vuelva hará que se cumpla todo lo que deseamos, pues escrito está: "Seréis hartos de todo lo que desee vuestra alma".
Si os agrada aquella historia de amor de este pobre músico que vivió aquellos maravillosos momentos, decídmelo y os complaceré tratando de explicaros, lo mejor que pueda, todo lo que ocurrió después.
Vuestro amigo, que os anima a que nos contéis más cosas de vuestra fe y vuestra esperanza y que os agradece la atención que habéis prestado a este pobre músico que, tocando su acordeón, ha desgastado su vida buscando y esperando a su amor por tantos caminos durante tanto tiempo. Rodolfo y su acordeón
Si queréis escribirme, mi dirección de Correo es la siguiente:
acordeon7@orangemail.es
Es mi deseo ofreceros este recuerdo de amor para darle gracias a Dios y para que conozcáis más profundamente aquel bello recuerdo. En la siguiente página web podéis encontrar ampliamente el recuerdo escrito de aquella vivencia de amor.
Página web: RODOLFO Y SU ACORDEÓN, RECORDANDO A MARI CARMEN (Un recuerdo de amor)
http://perso.gratisweb.com/acordeon7/index.htm
Rodolfo y su acordeón (la música también es parte del amor).
Tags: Amor, recuerdos, amigos, escrituras, Evangelio, Biblias, profecías
Podéis entrar al FORO dedicado a las historias de amor de aquellos que queráis participar. Para entrar al FORO, hacer clic en la siguiente dirección:
http://juan-molinillo-amor.mforos.com
También podéis visitar otro FORO donde se tratan también los temas de historias de amor de los participantes, además de temas como QUÉ NOS ENSEÑÓ JESUCRISTO REALMENTE. Este foro se encuentra en la siguiente dirección:
http://elamordejesus.mforos.com/
Bienvenidos.
Queridos amigos, en este foro dedicado a todos aquellos que hemos tenido maravillosas experiencias de amor os dedico el siguiente relato de amor:
RODOLFO Y SU ACORDEÓN, RECORDANDO A MARI CARMEN (Un recuerdo de amor)
Mari Carmen se llamaba mi amor...
Ahora voy a contar un poco de aquel amor que cuando era joven nunca pude vivir y me dejó muy profundos y tristes recuerdos.
Espero que aquellas vivencias nos edifiquen a todos un poco más en el maravilloso camino de Jesucristo que Dios escogió para nosotros:
""Yo tenía 17 años, y en aquellos tiempos era músico y tocaba el acordeón. Acompañaba a otros familiares que también eran músicos y nos ganábamos la vida tocando en las fiestas de los pueblos y también haciendo teatro...........
Un día llegamos a un pueblito de la provincia de Ávila en el corazón de altas montañas. Aquel pequeño pueblito se llamaba San Juan del Molinillo, y estaba entre otros pueblos más grandes como Navalmoral, Navarredondilla, Burgohondo y algunos otros de la sierra. Era un pueblo familiar y muy pequeño. En aquel pueblito hicimos varias funciones de teatro. También hacíamos baile después del teatro.
El primer día que llegamos a aquel pueblito, un primo mío y yo habíamos conocido a una muchacha y a su familia. Esta muchacha se llamaba Mari Carmen. Estuvimos en el patio de su casa con ella y con su madre y su hermana. Ella enseguida me preguntó si yo también actuaba con mi familia. Estaba muy interesada por mí; parecía muy enamorada. Era tan guapa, que yo enseguida me enamoré de ella también. Yo le dije que sí, que yo también actuaba como músico y como artista, y ella me dijo que entonces iría a la función. Mi primo y la familia de ella enseguida se dieron cuenta que Mari Carmen y yo nos habíamos enamorado.
Aquella noche mi amor no faltó a la función, cosa que me alegró mucho. Al día siguiente por la mañana hicimos baile en el salón y enseguida apareció Mari Carmen. En el salón había varios jóvenes y hombres mayores y algunas mujeres. Mari Carmen, con su hermana que la acompañaba, se sentó en una silla cerca del escenario donde yo tocaba el acordeón junto a mi primo, que también tocaba otro acordeón, y una prima que tocaba la batería. El baile estaba animado, pero casi todos estábamos pendientes de mi amiga Mari Carmen. Ella llevaba un precioso vestido amarillo y parecía una princesa. Era preciosa. Tengo que reconocer que la belleza de aquella muchacha me abrumaba, me sentía privilegiado al ver a aquella muchacha tan enamorada y tan interesada por mí.
Pasaron unos minutos y ella seguía allí, sentada junto a su hermana y muy cerca del escenario donde yo tocaba el acordeón. Algunos mozos interesados en bailar con ella se lo pedían, pero ella les decía que no. Yo la miraba y ella me miraba sólo a mí. Estábamos muy enamorados.
Después de un rato, la hermana de mi amor se acercó a mi primo, que en el centro del escenario tocaba el acordeón y dirigía la orquesta, y le pidió que interpretáramos una conocida melodía llamada "Luna de miel". Se la quería dedicar a su hermana Mari Carmen porque aquel día era el cumpleaños de mi amor. Yo me quedé maravillado de que tantas cosas maravillosas se estuvieran sucediendo tan rápidamente. Mi primo le contestó que no sabía la melodía y que no le podía complacer. La muchacha se quedó un poco triste y le pregunté por el nombre de la música que ella requería. Ella se acercó a mí y me dijo: "Luna de miel"... Yo me quedé maravillado, Dios había hecho que yo conociera aquella pieza y la hubiera aprendido a tocar con mucho cariño. Enseguida le dije que sí, que yo la sabía tocar. Ella se quedó admirada y, llena de alegría, se lo fue a decir a su hermana Mari Carmen.
Enseguida me acerqué al micrófono y, recordando que aquel día era el día del cumpleaños de mi precioso amor, le dediqué aquella interpretación con unas sencillas palabras. Para mí fue un duro enfrentamiento, pues yo era un muchacho muy tímido y me costó bastante expresarme. Después de la dedicación miré para ella y su mirada fue para mí. ¡Se sonreía agradecida!... y yo, aquella mirada y aquel amor jamás podré olvidarlo...""
Queridos amigos, en mi corazón están grabadas para siempre muchas cosas más que podría contaros sobre aquel precioso amor que Dios, como un regalo del cielo, quiso darme aquel día. Pero la mayoría de las cosas que ocurrieron después son tristes, ¡algunas muy tristes!..., y no quiero seguir contando más cosas para no entristecer a los participantes que lean mis sentimientos, sentimientos que me ha hecho recordar una persona que ha escrito en este grupo: "Mami carmina", por su nombre, por su fe en Jesucristo y por su especial forma de expresarse que irradia tanta alegría y tanta esperanza.
Esperanza que nos devuelve la ilusión y que nos promete que Jesucristo, algún día, hará volver aquello que se marchó y que tanto amábamos, y hará revivir aquello que desapareció y que a veces pensamos, tristemente, que no volverá. Dios lo puede todo y, por eso, no debemos estar tristes: "Jesucristo volverá pronto", y cuando Él vuelva hará que se cumpla todo lo que deseamos, pues escrito está: "Seréis hartos de todo lo que desee vuestra alma".
Si os agrada aquella historia de amor de este pobre músico que vivió aquellos maravillosos momentos, decídmelo y os complaceré tratando de explicaros, lo mejor que pueda, todo lo que ocurrió después.
Vuestro amigo, que os anima a que nos contéis más cosas de vuestra fe y vuestra esperanza y que os agradece la atención que habéis prestado a este pobre músico que, tocando su acordeón, ha desgastado su vida buscando y esperando a su amor por tantos caminos durante tanto tiempo.
Rodolfo y su acordeón
(la música también es parte del amor).